El trabajo narrativo es fundamental para lograr cambios sociales, pero muchas organizaciones y activistas en Latinoamérica no conocen esta práctica ni saben cómo aplicarla.
Dolores
Hacía falta una comunidad donde los movimientos por la justicia social, ambiental y de género de la región se pudieran juntar para aprender, experimentar y fortalecer su poder narrativo.
El Inspiratorio tenía el reto de materializar esta oportunidad.
La desarticulación de las causas sociales creó un espacio propicio para que los discursos promotores del individualismo y el retroceso se afianzaran, a pesar de los avances sociales previos en la región.